CLAVES para comenzar a crear hábitos de prevención en tú empresa.

CLAVES para comenzar a crear hábitos de prevención en tú empresa.

 

Actualmente obtener información sobre cualquier tema está al alcance casi inmediato de cualquier persona, prácticamente a la velocidad de un click, la oferta de formaciones, charlas, o simplemente lectura o videos que nos informan de temas respectivos a la prevención de riesgos y bienestar organizacional, están en la palestra del día, pero ¿cómo transformar este conocimiento en un hábito?, ¿cómo lograr que nuestro cerebro utilice está información de forma práctica y cotidiana?, ¿cómo dejar atrás los hábitos no tan saludables, que nos afectan día a día?.

Empecemos por conocer cuáles son los principales obstáculos en este recorrido de crear nuevos hábitos.

  1. Resistencia al cambio: En nuestro cerebro las rutinas actuales están muy bien implantadas, de una u otra forma han sido funcionales y han permitido que nos mantengamos con vida. Por lo que al iniciar un cambio de hábitos nuestro cerebro defenderá las rutinas ya establecidas, simplemente no quiere hacer gastos de energía significativos y cambiar requiere mucha energía. Para el cerebro su prioridad es mantenernos con vida, sin más consideraciones de si es una vida saludable o no. Es por esto que, al intentar cambiar, comienza un “autosabotaje”, donde nuestro cerebro envía todo tipo de mensajes para que evitemos cambiar. Pero podemos superar este obstáculo de forma simple, lo explicaré un poco más adelante.
  2. Creencias y paradigmas:

Existe en nuestro inconsciente, información que define nuestra forma de desenvolvernos, son los llamados paradigmas y creencias, en el caso de la prevención y del bienestar, debemos tomar en cuenta factores cómo:

  • Qué es el bienestar para el individuo al que nos dirigimos.
  • ¿Considera la prevención cómo algo relevante o importante en su vida?
  • Por qué no previene, o por qué no utiliza los EPP etc.
  • Cuanto le afectan actualmente (directa o indirectamente) las consecuencias de no prevenir riesgos en el trabajo.

Estás preguntas están dirigidas a indagar las creencias y paradigmas que están limitando el cambio de hábitos, como ejemplo te describo la respuesta de un trabajador de unos 34 años, en el cargo de operario de litografía, nos encontrábamos en una formación sobre levantamiento manual de cargas, él en cada intervención de sus compañeros emitía una burla, al preguntarle porque se burlaba de sus compañeros, nos indicó: -Es que se agachan como una chica!...

En su creencia estaba que agacharse doblando las rodillas, era humillante y que si lo hacía se vería como una chica. Está creencia no permitiría que se generara el cambio de hábitos que necesitaba para cuidar su columna vertebral.

En el caso de este trabajador, le indicamos que tenía dos opciones:

 Aceptar que su masculinidad, no tenia nada que ver con la forma en que se agachaba para levantar un peso y que al hacerlo adecuadamente seguramente su cuerpo estaría más saludable, o podía continuar manteniendo su creencia y que a corto o mediano plazo, su columna sufriera lesiones que no le permitirían disfrutar de buena salud.

El resultado fue inmediato, el trabajador entendió que su creencia debía ser suplantada y asumió el cambio sin más obstáculos.

Identificar creencias y paradigmas es fundamental para poder dirigir la información de tal manera que podamos aportar herramientas para cambiar y/o suplantar los mismos.

Una vez identificados estos obstáculos es el momento de aplicar técnicas para favorecer a nuestro objetivo de crear hábitos de prevención, generalmente podemos pensar que al cerebro debemos brindarle información para que “entienda” que debemos cambiar, pero esto no es del todo cierto, el cerebro absorbe y almacena todo tipo de información, pero solo considera relevante la información que nos genera alguna emoción, y allí esta la clave para comenzar un cambio, basándonos en el modelo de ocupación humana  (kielhofner, 2006), visualizaremos al ser humano en 3 aspectos claves que definen su comportamiento y el cambio de hábitos:

  • Volición (voluntad)
  • Habituación (rutinas)
  • Capacidad de desempeño (capacidad).

Según este modelo seguiremos 3 fases básicas:

  1. Debemos conectar en primer lugar, con la emoción o sentimiento que nos genera motivación y esta conexión va a derivar en voluntad para cambiar.

Una motivación eficaz debe ser clara, simple y firme, debemos tener en claro, lo que no queremos que suceda o que, no queremos que continúe sucediendo y finalmente lo que queremos lograr, poniendo especial énfasis en esto último, con pensamientos donde nos visualizamos con salud,  energía, productivos y satisfechos, este enfoque es el mejor catalizador para lograr el cambio, pero otro componente no menos importante son los recordatorios, es importante que nuestra motivación se mantenga activa, por lo que colocarnos recordatorios que nos lleven mentalmente varias veces al día a sentir que podemos lograr los cambios que perseguimos, es un factor que puede hacer un cambio sustancial.

2-. En segundo lugar, es importante que hagamos une espacio real de tiempo diario para practicar o ejecutar los nuevos hábitos, nuestra principal excusa para no cambiar es que no tenemos tiempo. Es indispensable que planifiquemos la ejecución diaria si es que queremos lograr el objetivo de crear nuevos hábitos.

3-. En tercer lugar, asegúrate de contar con las capacidades personales, herramientas y/o utensilios que necesitas para ejecutar las nuevas rutinas, evita excusas, prepárate antes de lanzarte a crear nuevos hábitos.

El tiempo promedio para que un hábito de establezca depende de cada persona, pero puede ir entre 4 y 8 semanas en promedio, y la fórmula del éxito es Motivación + Rutina + Disciplina, no se logra un cambio de hábitos de un día para otro, pero una vez que se obtienen nuevos hábitos pueden durar toda la vida y favorecer nuestro bienestar y el de nuestras personas allegadas, merece la pena el esfuerzo si la recompensa es vivir con bienestar y salud.

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